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Tema 3 – Historia de Grecia

Posted by Ignacio Cabello en 26 febrero, 2012


Los ciudadanos griegos no tenían conciencia de ser un pueblo, de ser helenos, ellos se consideraban ciudadanos de su Polis, no de Grecia. Sin embargo, las polis griegas mantuvieron una serie de conflictos con el Imperio Persa y el Reino de Macedonia, que hicieron que esa idea de Hélade, fermentase en la mente de los griegos. Gracias a estas guerras tuvieron que unirse en varias ocasiones, y finalmente con Alejandro Magno fueron unificadas.

1. — La rebelión de las colonias Jonias (500-494 A.C.)

Ciro II el Grande (557-530 A.C.) logró una gran expansión del Imperio Persa llegando por el oeste a la península de Anatolia. La conquistaron, y en el año 546 A.C. Ciro adquirió también el poder sobre las colonias griegas que había en la costa oeste de Asia Menor, zona denominada por los griegos Jonia. La mayoría de estas polis tenían instaurada la aristocracia o en algunos casos la democracia, ya no dependían de un rey, y al llegar Ciro ven un monarca que se interpone entre el pueblo y el poder de la polis.

Ciro II el Grande

El ambiente por lo tanto se tensó, y en el 500 A.C. Aristágoras de Mileto inició una rebelión contra el rey persa a la que se unieron otras colonias griegas. Aun así, el ejército persa consiguió sofocar estas revueltas, y Aristágoras se vio obligado a pedir ayuda militar a la Grecia Magna. Las dos polis que respondieron a esta llamada por parte de Mileto fueron Atenas y Eretria, las cuales enviaron hombres y suministros. Este dato es importante porque es la primera vez en la historia que dos polis griegas se unen y se ayudan para hacer frente a un enemigo común. Finalmente seis años más tarde de la rebelión de Aristágoras, Mileto fue destruida y sus habitantes deportados a Mesopotamia (Mileto fue posteriormente reconstruida por Hipodamo con el famoso plano ortogonal).

Darío I (522-486 A.C.), hijo de Ciro preparó la venganza contra Atenas y Eretria por haberse opuesto a su padre mandando ayuda a Mileto. Por su parte, en Atenas se prepararon también por si Persia tomaba represalias contra ellos. El magistrado estratega Milcíades creó un ejército de a pie, formado por hoplitas. Temístocles, un ayudante de Milcíades organizó una flota naval para responder a la persa. Ambos bandos se estaban preparando para la gran Primera Guerra Médica.

Darío I

Milcíades

2. — La Primera Guerra Médica (490 A.C.)

Mapa de las Guerras Médicas

Darío conquistó y destruyó la polis de Eretria, situada en la isla de Eubea. Tras saquear la ciudad las tropas persas se encaminaron hacia Atenas. Ayudados por el traidor Hipías decidieron el campo de batalla: la llanura de Maratón. Esta extensa explanada, ubicada a unos 42 kilómetros al noreste de Atenas, era perfecta para el gran ejército persa.

Milcíades contó con el apoyo militar de Tebas y Platea, en cambio, el ejército espartano no se unió a la causa. ¿Por qué Esparta no aportó hombres a la liga griega? La razón es que cuando Filípides acudió a pedirles ayuda, estos dijeron que la posición de la luna era un mal augurio y decidieron no luchar. En tanto, el ejército reunido por el caudillo ateniense constaba de unos 10.000 hombres, mientras que las tropas de Darío eran de cerca de 20.000.

Hoplita griego de la época de las guerras Médicas (c. 490-470 a. C.) preparándose para la batalla. A su lado aparecen dos escudos hoplitas, cóncavos para poder apoyarlos en el hombro izquierdo. Se aprecia en el interior cómo el escudo no se empuña sino que se embraza, caso único en la Antigüedad, con sus ventajas e inconvenientes… estos últimos apreciables sobre todo si hay que soltar el escudo con prisa para poder huir más ligero.

El polemarca ateniense preparó una estrategia que sorprendió a los persas. Dividió su ejército (azul) en tres, y estiró el central dejando más hombres para los flancos. El frente griego se abalanzó sobre los persas (rojo), creando confusión y rompiendo sus primeras líneas. Inmediatamente, los flancos griegos se abrieron para envolver al enemigo. Las últimas líneas persas, los arqueros inmortales retrocedieron, se embarcaron en las naves y huyeron. Según las crónicas de Heródoto, las bajas causadas fueron de 192 para los griegos y 6.400, números muy probablemente exagerados.

Batalla de Maratón, posiciones iniciales

Desarrollo de la batalla de Maratón en el 490 A.C.

Los griegos fueron a la batalla con la conciencia de ser muchos menos, y sin la seguridad de vencer, y los ciudadanos atenienses tenían la orden de quemar la ciudad si no recibían noticia de haber ganado. Tras obtener la victoria, los griegos enviaron a Filípides a Atenas para que avisase al pueblo de que habían ganado y de que no quemasen la ciudad. Llegó a la ciudad, transmitió el mensaje y murió exahusto.

Filípides, el hoplita ateniense que corrió el primer maratón de la historia

Milcíades estaba eufórico, y tras la batalla de Maratón organizó un ataque a los persas en las Islas Cícladas. Allí perdió, y a su regreso el pueblo decepcionado le condenó y le acusó por haber abusado de su poder. Finalmente murió en prisión. Por su parte, Temístocles siguió formando la gran flota de trirremes. En el año 481 A.C., Corinto, Esparta y Atenas formaron la primera liga militar griega.

Trirremes atenienses

3. — La Segunda Guerra Médica (480-479 A.C.)

Jerjes I sucedió a Darío en la corona persa, y con el objetivo de vengarse de Atenas por haber humillado a su padre formó un ejército de más 100.000 soldados y 600.000 navíos. Recorrió las costas del mar Egeo reclutando a más soldados. Parte de la expedición persa fue por tierra y parte por mar. Temístocles dirigió sus naves al encuentro con los persas. En el estrecho del Cabo Artemisio la flota griega sostuvo el avance persa por mar, pero lo que es el combate acabó en tablas, ningún bando ganó.

Jerjes I

Por su parte, los griegos organizaron sus tropas y se reunieron en la zona de Platea. Mientras el grueso del ejército se preparaba en Beocia, se decidió que una vanguardia de soldados debía sacrificarse por el resto de Grecia aguantando y parando la fuerza persa cuanto pudieran.

El rey espartano Leónidas se puso al mando de 300 de sus guerreros y otros 5000 (según Heródoto) para formar este grupo de héroes que desafiaron a los más de 100.000 medos. Sabían que Jerjes estaba obligado a marchar sus tropas a través del paso de las Termópilas, ubicado en la costa del Golfo Malíaco. El paso de las Térmopilas era un estrecho y escarpado desfiladero, de no más de 30 metros de ancho, y además la única manera conocida de penetrar en la Grecia Central. Léonidas dispuso a sus hombres de tal modo que no dejasen espacio para el avance bárbaro. Los griegos, aun siendo muy pocos tenían la moral muy alta. Este espíritu de valentía se puede apreciar en las crónicas de Heródoto hablando sobre el soldado espartano Dienekes:

«Y siendo así que todos aquellos lacedemonios y tespienses se portaron como héroes, es fama con todo que el más bravo fue el espartano Dienekes, de quien cuentan que como oyese decir a uno de los traquinios, antes de venir a las manos con los medos, que al disparar los bárbaros sus arcos cubrirían el sol con una espesa nube de saetas, tanta era su muchedumbre, diole por respuesta un chiste gracioso sin turbarse por ello; antes haciendo burla de la turba de los medos, díjole que no podía el amigo traquinio darle mejor nueva, pues cubriendo los medos el sol se podría pelear con ellos a la sombra sin que les molestase el calor. Este dicho agudo, y otros como éste, dícese que dejó a la posteridad en memoria suya el lacedemonio Dienekes.» Heródoto, Historias (libro 7, 226)

Leónidas en las Termópilas – Jacques-Louis David (1814)

Vista del desfiladero de las Termópilas. En la antigüedad, la costa no se hallaba en el emplazamiento actual, sino más cerca de la montaña, siendo el paso entre ambas mucho más angosto.

Así, en agosto del 480 A.C. sucedió la batalla. Jerjes subestimó a los griegos, y dio a Leónidas un par de días para rendirse. Leónidas no aceptó tal propuesta. Los soldados griegos se armaron de coraje y valor, y mantuvieron la posición dos días. Ni las flechas ni las lanzas de los Inmortales de Jerjes consiguieron romper las líneas espartanas. Los Inmortales constituían la élite del ejército persa, y eran llamados así porque cualquier baja entre sus filas era cubierta por un nuevo recluta.

Soldados Inmortales de Jerjes

Inmortal Persa, probablemente en traje de corte, reconstruido a partir de los relieves de Persépolis y los ladrillos vidriados de Susa. Los colores de las túnicas podían distinguir los diversos regimientos de 1.000 hombres. Herodoto menciona los regatones esferoidales, dorados o plateados, que también aparecen en los relieves. Bajo la túnica los «inmortales» llevaban una flexible coraza metálica de escamas. El arco era su arma principal, y la corta lanza no era comparable a la más larga y sólida de los hoplitas griegos en el combate.

En la tercera jornada de batalla sucedió algo decisivo: Efialtes, un pastor griego de la zona informó a Jerjes de que existía una ruta alternativa al paso de las Termópilas para sobrepasar a las falanges griegas, la senda Anopea. Los griegos, que sabían de la existencia de este sendero fueron precavidos y por si acaso colocaron 1.000 hoplitas focidios a defenderlo. No estaban preparados, nunca pensaron que los persas encontrarían ese camino, y no lograron resistir al azote de las tropas del persa Hidarnes.

Cuando Leónidas supo que los persas habían sobrepasado el contingente focidio, se dio cuenta de que seguir a la defensiva intentando resistir era inútil, que en ese momento en que los persas conocían el modo de atravesar las Termópilas lo que tenían que hacer no era aguantar el paso, cosa ya innecesaria, sino causar el mayor daño posible. La mayoría de griegos regresó, pero Leónidas se quedó con sus 300 espartanos a “matar persas”. Desde que Hidarnes cruzó la senda Anopea, el objetivo principal de la Batalla de las Termópilas (aguantar al enemigo) se hizo imposible, pero aun así los famosos 300 espartanos pudieron hostigar a los soldados persas, matando incluso a dos hermanos del mismísimo Jerjes. Estos héroes griegos fueron masacrados, cuando quedaban muy pocos griegos con vida, una flecha alcanzó al caudillo espartano, y mientras intentaban recuperar su cadáver, una última ráfaga de saetas acribilló a los últimos espartanos.

Últimos soldados espartanos luchando ferozmente

La última resistencia espartana en la loma tras el muro focense, al tercer día de la batalla. Espartiatas, tespieos e ilotas armados sucumben ante una lluvia de flechas. Se aprecia una variedad de corazas y escudos, que entre los hoplitas a menudo pasaban de padres a hijos. En esta época los espartanos todavía llevaban sobre los escudos blasones individuales, que serían sustituidos unas décadas después por la letra «lambda» de Lacedemonia (Λ).

Leónidas resistiendo hasta el final – Giuseppe Rava

La flecha que alcanzó a Leónidas – Johnny Shumate

Leónidas, el héroe de las Termópilas

Mapa de la batalla de las Termópilas

Jerjes estaba fuera de su asombro, no lograba entender como tan pocos griegos le habían plantado cara. Esto provocó en él un cierto respeto, temor hacia los espartanos.

Lo que sí se sabe acerca de Temístocles es que, al enterarse que Leónidas había sucumbido en las Termópilas abandono su posición en Artemisio. Su misión era también la de retardar el avance persa. Dejó su posición para dirigirse a Atenas.

Las tropas persas alcanzaron la zona central de Grecia, Beocia y el Ática. Temístocles, que se había apresurado a llegar ya estaba en Atenas dio la orden de evacuar la ciudad. Toda la población ateniense fue trasladada a la isla de Salamina, situada en el Golfo Sarónico, a unos 20 kilómetros de Atenas y a unos 10 de El Pireo. Una pequeña parte del ejército se quedó en la Acrópolis para intentar que no arrasasen con la zona más importante de la ciudad. Aun así fue un intento en vano, Jerjes aplastó a todos esos hoplitas. Jerjes saqueó la ciudad, pero no quedó satisfecho, devastó una ciudad sin habitantes a los que matar. Los persas querían más, querían vengarse de los atenienses en persona. Así, buscaron al pueblo griego y finalmente la flota persa dio con que estaban en Salamina. Temístocles aguardaba con 310 trirremes escondido tras un largo saliente de la isla. La flota persa era tan grande y estaba compuesta por navíos tan voluminosos que en espacios más reducidos era muy lenta maniobrando. Lo que hizo Temístocles fue atacarles por sorpresa cuando penetraron en el estrecho de Salamina. El bando griego ganó con diferencia, las embarcaciones persas no pudieron maniobrar bien y perdieron la batalla (480 A.C.)

Desarrollo de la Segunda Guerra Médica

Desarrollo de la Segunda Guerra Médica y las maniobras desde las Termópilas hasta Salamina

Batalla de Salamina

El grueso del ejército griego dirigido por el espartano Pausanias se encontraba en Platea desde hacían ya unos meses. Tras la batalla de Salamina y la victoria griega, los persas se encaminaron hacia Beocia, donde en el 479 A.C. tuvo lugar la batalla de Platea. De nuevo los medos fueron vencidos, y después de su derrota retrocedieron hacia Persia. Parte del ejército griego fue hostigándoles por la retaguardia para asegurarse de que se marchaban del todo, y por último Pausanias atacó la ciudad de Mícala (479 A.C.) para cerciorarse de que los persas no volviesen a pisar la Hélade.

Batalla de Platea – A. Yezhov

La victoria griega en esta Segunda Guerra Médica fue decisiva para la historia de Grecia e incluso para la nuestra, pues en primera instancia supuso la supervivencia de la democracia y de toda la cultura clásica. Tras estas guerras, hubo un enorme crecimiento cultural y económico en las polis griegas, ya que al haber puesto fin a las intenciones persas de conquistar Grecia, no tenían una amenaza de guerra y podían centrarse en otros asuntos como hizo Pericles en Atenas reconstruyendo y embelleciendo la ciudad o creando la Muralla Larga. Por último, el conflicto greco-persa había obligado a las polis griegas a unirse para ser más fuertes, y tras estas victorias, germinó en la mente de los griegos la conciencia de pertenecer a una misma cosa, a la Hélade.

Victoria de un soldado griego sobre uno persa

4. — La Pentecontaetia (479 – 432 A.C.)

Tras las victorias en la Segunda Guerra Médica, las polis griegas se sumergieron en un periodo de paz (479 – 432 A.C.) denominado Pentecontaetia o Pentecontecia («etapa de cincuenta años» en griego). La polis hegemónica durante esta paz fue Atenas, que estuvo gobernada por Pericles, por lo que también se conoce como el Siglo de Pericles.

En 478 A.C., tras la batalla de Mícala, Pausanias logró recuperar las colonias jonias. Para conservar el dominio sobre estas, y para protegerlas de Persia, crearon una liga militar marítima liderada por Atenas, la Liga de Delos. En esta participaron la mayoría de polis, pero sin embargo Esparta no participó en esta alianza porque no quería depender de Atenas. Así, Atenas fue ganando poder y Esparta se quedó en un segundo plano. Esparta vio que esto no podía ocurrir, y decidió crear su propia liga militar terrestre, en la que participaron las polis del Peloponeso, de Beocia y también Corinto, que anteriormente había sido aliada de Atenas.

Atenas pidió la colaboración económica de las polis participantes de la Liga de Delos, y cada una de estas ciudades donó 460 talentos, cantidad fijada por el arconte Arístides. Este dinero formó el Tesoro de Delos, custodiado en el templo de Apolo en la isla de Delos. Como consecuencia, aparte de ser la mayor potencia militar, Atenas desarrolló enormemente su economía, consiguió la hegemonía económica de Grecia.

Mapa de Grecia en vísperas de las Guerras del Peloponeso

Vista general de la Isla de Delos

El Teatro de Delos: Construido hacia el año 300 A.C. para acomodar a cerca de 5,500 espectadores, este teatro de mármol reemplazó a un anterior teatro de madera situado en un anfiteatro natural. Las partes superior (epitheatron) e inferior del teatro, que están separadas por el diazoma, no son concéntricas. La primera fila de gradas, que estaba reservada a los privilegiados, va seguida de veintiséis escalones en la parte baja y otros diecisiete más en el epitheatron En frente de la orquesta redonda, se ven los restos del escenario (skene). En el lado oeste, una enorme cisterna abovedada recogía el agua que se filtraba por el teatro y proveía con ella a la ciudad.

Lo primero que hizo el gobierno ateniense fue reconstruir la muralla de la polis, pero Esparta se mostró contraria a esta decisión porque una vez más se dio cuenta de que Atenas estaba ganando mucho poder, y creció la enemistad entre ambas polis. Además, el polemarca ateniense Cimón lideró la Liga de Delos en unas campañas contra los persas en Asia Menor, derrotando a sus tropas en batallas como la del río Eurimedonte en el 467 A.C.

Así en el año 461 A.C. comenzó el gobierno de Pericles en Atenas, un arconte que se convirtió en el único gobernador de la polis. Reunió prácticamente todo el poder, pero no fue un tirano absolutista, sino durante su arcontado el pueblo vio que era el gobernador ideal y necesitado por la polis, el pueblo le quiso tanto que decidieron delegar todo el poder sobre él.

Pericles

Pericles impulsó la construcción de la Muralla Larga, que conectaba la ciudad con el puerto de El Pireo. Así, Atenas se convirtió en la fortaleza más grande e imponente de toda Grecia, cosa que incrementó aún más las hostilidades entre Esparta y Atenas.

La Muralla Larga de Pericles. que conectaba y protegía Atenas y El Pireo

La Muralla Larga de Pericles

Lo próximo que mandó hacer Pericles fue la reconstrucción de la Acrópolis. El tesoro de la Liga de Delos ya se había trasladado a Atenas, y en la reconstrucción del Partenón, Atenas fue acusada de utilizar parte del dinero para financiar las obras. La reconstrucción del Partenón fue encargada a los arquitectos Ictinos y Calícrates. Pericles también mandó decorar la Acrópolis con grabados y estatuas de Atenea al escultor Fidias, quien empleó la técnica de la crisoelefantina. Una vez más, el odio y la envidia de Esparta hacia la polis ateniense crecieron bastante.

La Acrópolis de Atenas

La Acrópolis de Atenas vista desde el Teatro dedicado a Dionisos

El Partenón de Ictinos, Calícrates (arquitectos) y Fidias (escultor)

Así, tras fortificar El Pireo, y tras convertirse en la polis más importante, Atenas junto con sus aliados consiguió el monopolio del mar Egeo bloqueando a Corinto. Este bloqueo comercial a Corinto hizo que Esparta declarase la guerra a Atenas.

5. — Las Guerras del Peloponeso (431 – 404 A.C.)

Desarrollo de las Guerras del Peloponeso

GUERRA DE ARQUÍDAMO (431 – 421 A.C.)

Arquídamo II, uno de los dos diarcas de Esparta comenzó a atacar el Ática, invadiéndola en cuatro ocasiones. Por su parte, Pericles envió poderosas flotas a hostigar a sus enemigos en las costas de la Península del Peloponeso, siempre evitó un enfrentamiento por tierra con los espartanos.

Pericles, en intento de defender a los ciudadanos de la zona, decidió evacuar a los pobladores del Ática y refugiarles dentro de la Muralla Larga. Fue tanto el tiempo que miles de personas estuvieron entre los muros de Pericles, que la higiene empeoró y en el 429 A.C. se declaró una gran epidemia de peste. A causa de estas enfermedades murió un tercio de la población ateniense, y entre ellos Pericles, que fue sucedido por Cleón. Cleón mantuvo una política ofensiva y agresiva, pero tras numerosas batallas contra Esparta y sus aliados murió en la Batalla de Anfípolis (422 A.C.).

LA PAZ DE NICÍAS (421 – 413 A.C.)

En la Batalla de Anfípolis murieron los caudillos de ambas polis: Cleón y Brásidas. Tras esta batalla, ambos bandos estaban agotados y listos para un armisticio. Las negociaciones fueron iniciadas por Nicías, un arconte ateniense del partido pacifista y por el rey espartano Plistoanacte, y en el 421 A.C. firmaron la Paz de Nicías, una supuesta tregua de cincuenta años, pero que solamente duró seis años y diez meses.

Durante estos seis años, mientras que Esparta se contuvo de entrar en acción, algunas polis peloponésicas lideradas por la ciudad de Argos comenzaron a hablar de revolución. Así, Argos consiguió formar una coalición con otros Estados del Peloponeso, y ayudados por soldados atenienses y dirigidos por Alcibíades lanzaron un ataque contra Esparta en la Batalla de Matinea en el año 418 A.C.

Alcibíades

Para el fin de esta tregua fue decisiva la expedición ateniense contra aliados de Esparta en Siracusa, en la Magna Graecia. Allí, en el 413 A.C. perdieron, y murieron todos incluido Nicías.

GRANDES CAMBIOS (413 – 404 A.C.)

Este quebramiento de la Paz de Nicías provocó el estallido de una segunda guerra. La balanza de guerra se decantó por el bando espartano cuando en el 412 A.C. Esparta se alió con Persia. Evidentemente, durante esta última etapa de conflicto, Esparta fue superior a Atenas y obtuvo la victoria definitiva.

Esta guerra civil y la final victoria de Esparta ayudada por Persia acarrearon importantes consecuencias. En primer lugar, Esparte llevó a cabo un par de decisiones: ordenó destruir la Muralla Larga que unía Atenas con el Pireo y mandó disolver la Liga de Delos. En segundo lugar, a través del acuerdo con Persia, Esparta entregó las colonias griegas de Jonia al emperador Darío II. En tercer lugar, la guerra provocó un gran desgaste en ambos bandos e hizo que Esparta se convirtiese en la polis hegemónica de Grecia. Por último, los grandes principios griegos comenzaron a cuestionarse, la mentalidad unitaria conseguida anteriormente entró en crisis, y en el arte comenzaron a ironizar las ideas clásicas griegas y a reflejar la angustia y la escisión del momento.

En el 404 A.C. impusieron en Atenas un gobierno de 30 tiranos, pero este sistema sólo duró unos meses, en el 403 A.C. se restauró la Democracia.

Esparta se hizo con la supremacía sobre el resto de polis de la Hélade por muchos años hasta que en el 371 A.C. fue derrotada a manos Tebas, que atacó aprovechando su debilidad.

6. — Filipo II de Macedonia y Alejandro Magno

Al norte de Grecia existía una región bárbara de habla dialecto, un territorio llamado Macedonia. Su rey era Filipo II, un monarca que estando tres años preso en Tebas se enamoró de Grecia y de su cultura. Filipo quería transmitir a su hijo el amor por Grecia, por lo que el pequeño Alejandro fue educado por el mismísimo Aristóteles, para que fuese formado de una manera griega, para que creciese griego.

Filipo II de Macedonia

Durante su reinado se percató del caos y la disensión que existía en Grecia, y como rey su sueño fue siempre unificar todas polis griegas y proclamarse soberano de ellas mismas. Habló con personajes importantes de diferentes polis con el objeto de que estas se uniesen para hacer frente a Persia, pero prácticamente siempre recibió respuestas negativas, por lo que finalmente decidió conquistar Grecia y reunir bajo su trono a las numerosas y escindidas polis griegas. Se lanzó a la conquista, y logró imponerse a sus diferentes enemigos gracias a la organización de su ejército, en el que se combinaban una importante caballería y un grueso grupo de infantería repartido en falanges.

Falanges del Ejército Macedónico – A. Averyanov

Falange Macedónica de Filipo II, formación tomada de los ejércitos Tebanos – Johnny Shumate

Triunfó en todas sus campañas por los Balcanes: la primera le enfrentó con los peonios y los ilirios (358-357 A.C.); luego cayeron Anfípolis y Calcidia (357 A.C.); posteriormente acabó con el poder de Atenas y de la segunda Liga de Delos en la Guerra de los Confederados (357-355 A.C.); más tarde, en la segunda Guerra Sagrada (356-346 A.C.) se alió con Atenas y Esparta, derrotó a los focios de Tebas y conquistó Tesalia expandiendo sus dominios hacia el corazón de Grecia. En el 346 A.C. firmó la Paz de Filócrates con Atenas, y pactó mantener el status quo, por lo que dirigió sus fuerzas hacia el Este, conquistando la Tracia (343-342 A.C.).

En aquel momento, eral tal el poderío alcanzado por Macedonia que apareció en Atenas un partido liderado por Isócrates que proponía la unificación de Grecia bajo el cetro de Filipo para hacer frente a Persia; pero a Isócrates se oponía el partido belicista de Demóstenes, quien proponía unirse contra el poder de Filipo. Finalmente, la idea de Demóstenes se impuso al resto, dando lugar a la Liga Helénica en el 340 A.C. para impedir a Filipo la toma de Bizancio. La tercera Guerra Sagrada (339-338 A.C.) condujo a una nueva victoria de Filipo tras la batalla de Queronea (338 A.C.).

Filipo II en la batalla de Queronea – Johnny Shumate

El triunfo macedónico en la batalla de Queronea permitió la creación de la Liga de Corinto en el 337 A.C., en la que bajo el liderazgo de Filipo se agruparon la mayoría de las polis griegas con el propósito de atacar al Imperio Persa y de liberar las colonias griegas de Asia Menor.

Filipo murió asesinado en la boda de su hija (336 A.C.) sin haber visto su sueño hecho realidad, pues la Liga de Corinto todavía se estaba preparando para lanzarse a la conquista de Jonia. Su hijo Alejandro asumió el poder a la edad de veinte años y se propuso realizar el sueño de su padre.

Alejandro Magno, mosaico de la Batalla de Issos

Alejandro Magno a lomos de su caballo Bucéfalo

Alejandro dedicó los primeros años de su reinado a imponerse sobre los pueblos sometidos a Macedonia, que aprovechando la muerte del rey Filipo se habían rebelado. Enseguida, en el 334 A.C. lanzó su pequeño ejército (compuesto por unos 42.000 soldados) contra el poderoso y extenso Imperio persa, continuando así la empresa que su padre había dejado incompleta.

Alejandro recorrió victorioso el Asia Menor (Gránico, 334 A.C.), Siria (Issos, 333 A.C.), Fenicia (asedio de Tiro, 332 A.C.), Egipto y Mesopotamia (Gaugamela, 331 A.C.), hasta tomar las capitales persas de Susa (331 A.C.) y Persépolis (330 A.C.). El emperador persa Darío III fue clara y ampliamente vencido por Alejandro Magno. Tras la derrota de Gaugamela, Darío escapó y huyó hasta que uno de sus sátrapas (Bessos) le asesinó para evitar que se rindiera ante Alejandro. Según se cuenta, Alejandro, que siempre había tratado bien a sus enemigos y a sus rehenes, al ver el yacente cadáver de Darío, lloró y lo cubrió con su manto, diciendo: “No era esto lo que yo pretendía”.

Alejandro Magno en la Batalla de Gránico – Palacios

«… Alejandro divisó a Mitrídates, yerno de Darío, que se había adelantado cabalgando lejos de los demás al frente de un grupo de jinetes en formación de cuña. El propio Alejandro se adelantó a la cabeza de los suyos, y golpeando con su lanza a Mitrídates en la cara dio con él a tierra (1). En esto, el persa Resaces (2) se lanzó contra Alejandro y le golpeó en la cabeza con su curvo alfanje, partiendo el casco, que pudo sin embargo retener el golpe (3). Lanzose Alejandro (4) contra él y le hincó su lanza en el pecho después de atravesarle la coraza. Ya había alzado por detrás su alfanje Espitríates (5) contra Alejandro cuando Clito, hijo de Rópides (6), anticipándosele le rompió alfanje y hombros a Espitrídates». Así narra Arriano (Anábasis de Alejandro, 1, 15, 7-8) el cruce del Gránico por Alejandro. Plutarco recoge el mismo episodio en su Vida de Alejandro, aunque con diferencias de detalle.

Batalla de Issos, mosaico perteneciente a la Casa del Fauno, en Pompeya

Batalla de Issos, mosaico perteneciente a la Casa del Fauno, en Pompeya

Tiro sitiada y capturada por Alejandro

La Batalla de Gaugamela – (Museo Arqueológico Nacional de España) Relieve labrado en marfil en el siglo XVIII por un autor anónimo. Representa el combate librado en 331 a.C. entre Alejandro Magno y Darío III de Persia, y está inspirado en una pintura de Charles Le Brun (1619-1690) sobre el mismo tema.

Batalla de Gaugamela

Detalle del Relieve de la Batalla de Gaugamela – Alejandro Magno a lomos de Bucéfalo

Detalle del Relieve de la Batalla de Gaugamela – Huida de Darío III

Detalle del Relieve de la Batalla de Gaugamela – Águila que sobrevoló la cabeza de Alejandro hacia al ejército persa, hecho que fue interpretado por los macedonios como un presagio de victoria

Batalla de Gaugamela – Charles Le Brun

Una vez conquistadas Susa y Persépolis, Alejandro se proclamó emperador ocupando el puesto de los Aqueménidas. Encaminó sus tropas hacia el este, lanzando nuevas campañas de conquista: derrotó y dio muerte a Bessos y sometió Partia, Aria, Drangiana, Aracosia, Bactriana y Sogdiana.

Ya adueñado de Asia central y del actual Afganistán, se lanzó a conquistar la India en el 327 A.C.), con un proyecto en mente de dominar todo el mundo conocido. Pero el sueño de Alejandro no pudo llevarse a cabo debido al amotinamiento de sus tropas, que agotadas por tan larga sucesión de conquistas y batallas se negaron a proseguir con las conquistas hacia el este, hacia un mundo desconocido, extraño. Llevaban ya ocho años de campañas, ya estaban cansados de conquistar y conquistar, querían pararse para poder disfrutar de lo obtenido en sus victorias.

Tropas de Alejandro Magno luchando en la India – Tom Lovell

Alejandro Magno rechaza un casco lleno de agua en medio del desierto. Con ello no está sino legitimando, mediante el ejemplo, su preeminente posición de dirigente – Tom Lovell.

Conquistas de Alejandro III de Macedonia

Conquistas de Alejandro III de Macedonia

Con la conquista del Imperio Persa, Alejandro descubrió el grado de civilización de los orientales, a los que antes había tenido por bárbaros. Concibió entonces la idea de unificar a los griegos con los persas en un único imperio en el que convivieran bajo una cultura llamada Koiné. Para ello organizó en Susa la «Boda de Oriente con Occidente» (matrimonio simultáneo de miles de macedonios con mujeres persas) y él mismo se casó con la hija de Darío III, Roxana de Bactriana, Estateira y Parysatis

Alejandro Magno y Roxana – Pietro Rotari (1756)

Sin embargo, Alejandro no pudo llevar a cabo su deseo de forjar un único imperio, porque a sus treinta y tres años, en el 323 A.C. falleció -según algunos, Alejandro fue víctima de la malaria, pero hay otros que dicen que fue envenenado-. Su muerte generó un problema de sucesión, y sus generales, conocidos como diádocos, protagonizaron una serie de guerras por el poder y el control del Imperio que Alejandro había dejado. Pero antes de todo, lo que hicieron fue asesinar a la familia del difunto Alejandro: a su madre, a su mujer y a su pequeño hijo. Inicialmente, cerca de nueve diádocos competieron por el control de diferentes partes del Imperio en las llamadas Guerras de los Diádocos. En el año 310 A.C., después de más de 10 años de luchas, sólo quedaron cinco, que se repartieron el vasto Imperio: Casandro en Macedonia, Lisímaco en Tracia, Antígono I Monóftalmos en el Cercano Oriente, Anatolia y partes del sur de Grecia, Seleuco I Nicátor en Mesopotamia y Persia, y Ptolomeo I Sóter en Egipto.

Moneda con el rostro de Casandro de Macedonia

Lisímaco (360 a.C-281 a.C), sucesor de Alejandro en Tracia y Asia Menor – Johnny Shumate

Moneda de Antígono I Monóftalmos

Seleuco I Nicátor, diádoco de Alejandro Magno y fundador del Imperio Seleúcida

Busto de Ptolomeo I Sóter, rey de Egipto (305 – 282 a.C. ), y el fundador de la Dinastía Ptolemaica

Reinos diadocos hacia el año 310 A.C.

Los conflictos entre ellos continuaron, Antígono y su hijo Demetrio invadieron los territorios de Lisímaco y Casandro y tomaron el control de la parte europea del Imperio, pero fueron derrotados en Anatolia por Seleuco y expulsados de Asia. Hacia el año 270 A.C., sólo quedaban tres dinastías sucesoras de Alejandro: la dinastía Antigónida en los Balcanes; la dinastía Seléucida en Asia, y los Ptolomeos en Egipto.

Reinos diadocos hacia el año 270 A.C.

Aunque ninguno de los diádocos ni sus sucesores los epígonos fueron capaces de uinficar y restaurar el Imperio de Alejandro, la cultura helenística floreció y se desarrolló en gran medida. Los diádocos promovieron la interacción de los griegos con los pueblos locales de cada reino dando lugar a una fusión de la cultura oriental con la occidental. Muchos griegos se establecieron en el Cercano Oriente y Egipto, y el griego se convirtió en la lingua franca del Mediterráneo oriental. La ciudad de Alejandría en Egipto, con su majestuosa Biblioteca, se convirtió en el centro mundial del aprendizaje, de la cultura y de la sabiduría. Este período de expansión de la cultura griega es lo que se conoce como Era Helenística.

En el siglo II A.C., los nuevos imperios de Roma en Occidente, y los partos en oriente comenzaron a inmiscuirse en el mundo helenístico. Los reinos diádocos no se unieron contra estas amenazas, y uno a uno fueron cayendo. Los romanos conquistaron primero Macedonia y Grecia (214 – 146 A.C.), después tomaron lo que quedaba del Reino Seléucida, y por último, se hicieron con Egipto en el año 30 A.C. después de la guerra que mantuvo Octavio contra Antonio y Cleopatra, últimos reyes Ptolemaicos.

Reinos diadocos hacia el año 130 A.C.

Ya vemos que el imperio de Alejandro se fragmentó en cuatro nuevos reinos, el sueño del emperador macedonio se vio dañado por esta división. Además, su intento de imponer la cultura helenística, este intento de crear una unidad cultural basada en la griega, no triunfó. En seguida cada reino desarrolló su propia cultura, muy levemente influida por la cultura helenística.

Con la muerte de Alejandro (323 A.C.) comenzó el Periodo Helenístico, un periodo en el que la mentalidad helena decayó suponiendo una etapa de declive de la civilización griega. Según algunos historiadores esta etapa finalizó con la destrucción de Corinto a manos de los romanos y por tanto la anexión de todo Grecia a la República de en el 148 A.C. Sin embargo, otros consideran que acabó en el año 30 A.C. cuando Octavio conquistó Alejandría y e incorporó a las tierras de Roma el último reino helenístico que conservaba rasgos de la cultura griega, el de los Ptolomeos.

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Tema 2 – Cultura Clásica

Posted by Ignacio Cabello en 18 marzo, 2010


1. — Introducción

La Grecia Antigua estaba formada por las Penínsulas Balcánica y del Peloponeso; de relieve montañoso y numerosas islas, como las Cícladas, las Orcadas, o la Isla de Creta.

La fragmentación del relieve y la abundancia de islas dificultaron que Grecia tuviera un estado, una unidad política, así que se crearon las Polis, ciudades-estado independientes.

Estas Polis eran independientes de las otras, no había nada oficial que las uniese, lo único que las unía era la conciencia de pertenecer a una misma cultura, a un mismo pueblo: de ser Helenos. Lo que tenían en común por pertenecer a la misma cultura era la religión (la Mitología), el idioma (griego) y costumbres como los Juegos Olímpicos o las Fiestas Panhelénicas.

Cada Polis estaba compuesta por la ciudad y las tierras de los alrededores; pero todos compartían una misma lengua, cultura, y el sentimiento de pertenecer a un mismo espacio geográfico.

El origen de la civilización griega se remonta a la Edad de los Metales.

Entre el 3000 y el 1450 A.C. floreció una nueva cultura en la Isla de Creta: la civilización cretense o minoica. De esta civilización se conservan restos de grandes palacios como el de Cnosos que era la residencia del príncipe. La civilización micénica surgió en la península del Peloponeso hacia el 1600 A.C., donde siglos antes se habían instalado los aqueos, un pueblo guerrero procedente de Ucrania. Después de conquistar Creta, adoptaron varios elementos de su cultura. Esta civilización desapareció hacia el 1200 A.C. a causa de la invasión de los dorios, un pueblo del norte de Grecia que también hablaba griego, pero que al contrario que ellos conocían el hierro.

Con la destrucción de la civilización micénica, se fue creando una cultura común a todos los griegos y nacieron las polis, al agruparse las aldeas formando ciudades-estado cada una con su territorio y gobierno.

2. — Mito y realidad

Un mito es una narración ficticia que trata de dar una explicación a la realidad. Este intento por parte de los griegos de darle una explicación a todo surge porque el hombre griego era muy curioso y tenía una mirada muy atenta hacia la realidad y lo que sucedía. Estos mitos se basan en la realidad pero a son ficticios y fantásticos.

Hacia el siglo X A.C., una serie de trovadores que iban de ciudad en ciudad, se dieron cuenta de que en cada localidad los mitos y las historias eran distintas.

Estas variaciones ocurrían porque los mitos eran de transmisión oral, y debido al relieve montañoso y al gran número de islas, era difícil llevar a cabo una buena comunicación. Estos juglares decidieron recopilar todos los mitos en la Mitología, que siguió siendo oral pero se decidió cuales eran las versiones válidas de los mitos. No fue hasta el siglo VIII A.C. cuando se escribieron dichas historias. Hesíodo, que escribió la Teogonía y Homero, autor de la Ilíada y la Odisea son los padres de la Mitología griega.

EL ORIGEN SEGÚN LA TEOGONÍA DE HESÍODO

Según Hesíodo, en el origen de todo estaban Gea (la Tierra) y Eros (amor) sumidos en el Caos. Del Caos (desorden) salieron el Cosmos (orden), el Erebo (la noche y la oscuridad), y el Éter (el día y la luz). A partir de aquí se dieron una serie de alumbramientos (engendramientos sin necesidad de pareja) y luego nacimientos fruto de relaciones entre dioses.

Gea engendró a Ponto (mar infértil), a Tifón y a Urano. Se unió con Urano y juntos engendraron tres cíclopes (Brontes, Estéropes y Arges), tres hecatónquiros (Coto, Briareo y Giges), y doce titanes (Ceo, Crío, Hiperón, Jápeto, Océano, Cronos, Febe, Mnemosine, Rea, Temis, Tetis y Tía).

Urano, ahora soberano del mundo, no quería ser destronado por sus hijos los titanes, así que los metió en el vientre de Gea. Del dolor que le causaban sus hijos en el vientre salieron las montañas. Gea consiguió liberarlos a todos, quienes odiaban a su padre. Cronos, el líder de sus hermanos se vengó a su cruel padre, le cortó los genitales y los tiró al mar. De esta castración salieron varias criaturas. De la mezcla de la espuma del mar y el semen de Urano salió la primera olímpica: Afrodita, diosa del amor. De las gotas de sangre que cayeron a la tierra surgieron los gigantes, crueles y violentos; las erinias o furias, criaturas mitológicas que perseguían a las personas que cometían malos actos; y las ninfas meleas, que vivían en la naturaleza y la daban vida.

Edad de Oro

Así Cronos se convirtió en rey de todo. Se casó con Rea, su hermana y de esta unión nació la Primera Generación de dioses (Zeus, Poseidón, Hades, Hera, Hestia y Démeter). Durante su mandato, los mortales vivían en armonía con los dioses, en paz y prosperidad, tenían abundancia de todo, eran comedores de frutos silvestres; pero con tanto disfrute de la vida se olvidaron de procrear y su raza se extinguió. Hizo como su padre, y para que sus hijos no le destronasen los devoró. Rea tuvo que entregárselos uno por uno, pero consiguió esconder a Zeus, entregando a cambio una roca.

Edad de Plata

Tras extinguirse la raza anterior de mortales, Cronos creó otra. Estos nuevos seres eran peores: vagos, ignorantes, pendencieros, y se les olvidaba con frecuencia hacer sacrificios a los dioses.

Zeus regresó de Creta y se vengó de su padre, le hizo vomitar a sus hermanos, liberándoles. A raíz de esto surgió la Titanomaquia. Esta fue un conflicto bélico entre Zeus y sus hermanos y los titanes, que acudieron a ayudar a su hermano tras ser humillado por Zeus. La guerra duró seis años, y después de la victoria por parte de los dioses, Zeus arrojó a los titanes al Tártaro, el lugar más profundo del infierno. Zeus se hizo con el poder de todo y estableció la sede de los dioses en la cumbre del monte Olimpo.

Edad de Bronce

Zeus venció a su padre en la Titanomaquia, y después eliminó a los mortales que había habitando Grecia. Creó una nueva raza, que vivía para la guerra, pues eran crueles y violentos. Se exterminaron a sí mismos mediante su violencia y afán de batalla.

Edad de los Héroes

Esta cuarta raza de hombres era también de bronce, pero más noble y generosa, pues la engendraron los dioses en madres mortales. Estos lucharon en el Sitio de Tebas, en la Guerra de Troya… Se convirtieron en héroes y habitan en los Campos Elíseos.

Durante esta era, Gea se enfadó con Zeus por haber encerrado a sus hijos en el Tártaro, así que decidió enviar a los gigantes para que fuesen y atacasen a los dioses. Esto dio inicio a la Gigantomaquia. Zeus convocó a sus hermanos y comenzaron a armar una contraofensiva. Pero Zeus se enteró de que necesitaba la ayuda de un mortal para vencer a los gigantes ya que estos eran inmortales ante los dioses. A raíz de esto Zeus empezó a mantener relaciones con mortales, y finalmente eligió a Heracles (Hércules), semidiós que engendró junto a Alcmena. Hércules, subido al carro de su padre mató al caudillo de los gigantes, Alcinoeo. Así, gracias a la ayuda de Heracles Zeus se afianzó el poder de nuevo.

Edad del Hierro

Los hijos de los héroes deshonraron a sus padres. Eran infieles a sus tratados, luchaban entre hermanos y vivían de forma infeliz y miserable. Son degenerados, crueles, injustos y traicioneros. Esta raza corresponde con la llegada de los dorios y se extiende hasta hoy en día.

EL ORIGEN SEGÚN LA METAMORFOSIS DE OVIDIO

Según Ovidio, en el origen solo existía el caos, una mole en la que se encontraba todo mezclado. No se distinguían ni la tierra del polvo, ni el fuego del agua; ni el amor del odio. Demiurgo, fue el personaje que deshizo este caos dando lugar a la Tierra y al resto de elementos

Edad de Oro

En esta edad, al igual que en la Edad de Oro de Hesíodo, los mortales vivían en armonía, paz y prosperidad con los dioses. Con tanto bienestar se olvidaron de procrear y la raza se extinguió. Todo esto ocurrió bajo el reinado de Urano

Edad de Plata

Bajo el mandato de Cronos se crearon nuevos mortales pero que eran bastante peores (vagos, malvados, feos, ignorantes…).

Edad de Bronce

Después de la Titanomaquia, Zeus exterminó la raza de mortales que había creado su padre y decidió crear una nueva. Zeus le encargó esta tarea a Prometeo (“El que piensa primero”), un artesano hijo del titán Jápeto. La idea era de crear al hombre para servir a los dioses con una vida corta. Los dos primeros mortales que creó fueron Deucalión y su mujer Pirra. Prometeo se convirtió en el protector del hombre, y se encariñó tanto con ellos que engañó dos veces a Zeus para beneficiarles.

El primer engaño consistió en lo siguiente: Zeus pidió a Prometeo que enseñase a los hombres cómo hacer sacrificios y a guardar la buena carne para los dioses. Por el contrario, Prometeo escondió la buena carne entre las vísceras haciendo que pareciese mala; y juntó las partes malas del animal embadurnándolas en grasa para que parecieran buenas. Así los dioses escogieron lo que parecía más apetitoso y grasiento. Esta es la explicación mitológica de que los hombres sean carnívoros. Zeus se enteró de esto y privó a los hombres del fuego, dejándoles sin poder cocinar la carne.

Prometeo volvió a engañar al rey del Olimpo devolviendo el fuego a los hombres. Aprovechó la ausencia de Zeus para subir al carro de Helios. Allí cogió una antorcha y se la dio a los hombres. Zeus se enteró y le castigó directamente a él. Le exilió al Cáucaso atándole con las cadenas de Hefesto. Prometeo, que predecía el futoro, le dijo que Gea iba a mandar a los gigantes a vengar el destierro de los titanes al Tártaro; y que si quería saber el secreto de la victoria le liberase. Zeus se enfadó todavía más y a partir de ese momento todos los días mandaba un águila que le picoteaba el hígado.

El hermano de Prometeo, Epimeteo (“El que piensa después”), se encargó de crear y proteger a los mortales. Zeus, todavía enfadado, encargó a Hefesto que hiciese una mujer perfecta, la mujer más bella de toda Grecia. Este creó a Pandora (“La de todos los dones”), y se la regaló a Epimeteo. Pandora llevaba una caja con ella, una caja en la que Zeus había concentrado todos los males. Pandora, que al ser mujer era muy curiosa, más que Epimeteo; abrió la caja. El mal que había dentro se expandió por el mundo dando lugar a la Edad de Hierro que llega hasta hoy.

Edad de Hierro

Esta sigue siendo bajo el mandato de Zeus, quien bajó después de que Pandora abriese la caja. Encontró un mundo lleno de maldad, y decidió aniquilar a la humanidad mandando un gran diluvio.

Deucalión fue a visitar a Prometeo al Cáucaso, y este le dijo que Zeus estaba preparando un diluvio, y que tenía que construir una barcaza y salvarse con su mujer. Estos, tras nueve días y nueve noches se salvaron, pero al ser ya ancianos no podía procrear, así fueron a rezar al templo de Temis, la titánide. Preguntaron qué hacer, y esta les dijo: “Solo podréis repoblar la Tierra si arrojáis sobre vuestros hombros los huesos de vuestra madre”. Al principio no lo entendían porque ni tenían madre, ya que habían sido modelados por Prometeo, y porque profanar a los muertos iba en contra de la mentalidad griega. Luego descubrieron que su madre era Gea, y que los huesos eran las piedras. De las que tiró Deucalión salieron niños y de las que tiró Pirra niñas. Así repoblaron la Tierra.

LOS DIOSES GRIEGOS

Dioses Olímpicos

Eran doce los dioses que vivían en el monte Olimpo:

Dioses Ctónicos

Estos eran tres y no vivían en el Olimpo:

– Démeter. Hija de Cronos y Rea, era la diosa del cultivo y de la agricultura. Vivía en la isla de Sicilia, la zona griega en donde más se practicaba la agricultura. Su nombre romano es Ceres.

– Hades. Hermano de Zeus y Poseidón, tras la Titanomaquia le tocó ser el señor del inframundo, lugar donde las almas de los muertos eran juzgadas. Su nombre romano es Plutón.

– Perséfone. Hija de Zeus y Démeter, ayudaba a su madre durante seis meses y era señora del inframundo los otros seis.

Mito de Perséfone

El mito cuenta que Zeus se enamoró de su hermana Démeter, quien no quería tener relaciones con él. Así, Zeus se transformó en serpiente, subió por su pierna y la dejó embarazada. De esta fecundación nació Coré, que luego fue llamada Perséfone o Proserpina en romano. Una vez, Hades estaba de visita por Sicilia comprobando que las sacudidas de Tifeo no habían abierto ninguna grieta en el inframundo. Allí conoció a Perséfone y se enamoró de ella, forzándola a ir con él a su hogar. Su madre, despreocupándose de la fertilidad de la tierra, la estuvo buscando mucho tiempo.

Al final una ninfa le dijo que su hija era la reina del inframundo. Démeter habló con su hermano Zeus y le dijo que hasta que no recuperase a su hija no devolvería la fertilidad a la tierra. Zeus habló con Hades, quien se negó a entregar a Perséfone. Finalmente llegaron a un acuerdo, por el cual Perséfone estaría con su madre seis meses y los otros seis con su tío Hades. Este mito da explicación al porqué de las cuatro estaciones. Las dos alegres (primavera y verano) son las que pasaba con Démeter, cuando los cultivos y las flores germinaban; y las dos tristes (otoño e invierno) las que pasaba con Hades.

Mito de Hera y Hefesto

Zeus y Hera concibieron a su hijo Hefesto antes de casarse en un acto de pasión. Desafortunadamente para Hera, su belleza no se reflejó en su hijo. Por el contrario, este salió un poco deforme y estaba bastante afeado.

Hera, avergonzada de haber dado a luz a tal criatura, trató de librarse de él. Lo arrojó desde el Olimpo colina abajo. Al final de la ladera lo recogió un pastor, quien le llevó con los cíclopes y juntos le enseñaron a trabajar en la fragua. Allí desarrolló su gran ingenio, inventando máquinas, mecanismos y forjando millares de objetos.

De mayor se vengó de su madre. Un día Hera recibió un regalo de su hijo ausente: un exquisito trono de oro, bellamente trabajado y decorado. Se sentó en él para probarlo, pero cuando intentó levantarse, unas correas la detuvieron y atraparon.

El resto de olímpicos intentaron en vano liberar a su hermana: tan solo Hefesto podía hacerlo, pero este seguía con las ninfas y los cíclopes. Dionisio emborrachó a Hefesto y consiguió llevarle al Olimpo.

Allí se negó a liberar a su madre, pero finalmente decidió ayudar a cambio de recibir un puesto en el Olimpo y a Afrodita como esposa. Esta, la más bella de todas no fue satisfecha por él, y le fue infiel manteniendo relaciones con Ares. Apolo descubrió el adulterio entre estos dos dioses y se lo contó a Hefesto, quien elaboró una trampa. Cuando Ares y Afrodita se acostaron, quedaron atrapados. El dios herrero abrió la puerta y llamó a los demás dioses para que viesen la escena, pero estos no le dieron mayor importancia haciendo a Hefesto sentir más vergüenza.

Infidelidades de Zeus

Zeus fue infiel en varias ocasiones hacia Hera. Empezó siendo infiel con Metis, hija de Océano y Tetis, quien estaba relacionada con la inteligencia y el pensamiento. Ella quedó embarazada, pero Zeus no quería que el hijo le quitase poder así que intentó librarse de él. Engañó a Metis, la hizo convertirse en mosca y se la tragó. A pesar de este intento, el bebé siguió creciendo dentro de la cabeza de Zeus. El crecimiento del bebé le provocaba dolor, así que cuando ya no aguantaba más le pidió a Hefesto que le abriese la cabeza de un hachazo. Por esa brecha salió Atenea, la diosa de la sabiduría.

De las relaciones amorosas que había habido entre Afrodita y Ares, nació Armonía. Esta fue entregada como regalo al rey de Tebas, Cadmo. Estos dos engendraron a Sémele, una mortal de la que Zeus se enamoró y con la que tuvo relaciones. Hera, llena de celos se apareció a Sémele en forma de anciana y le dijo que Zeus tenía grandes poderes. Sémele, que no lo sabía anteriormente, se llenó de curiosidad y acudió a Zeus y le pidió que demostrase aquello de lo que se había enterado. Este hizo aparecer rayos y relámpagos, abrasando sin querer a Sémele. Esta murió, pero Zeus consiguió salvar el bebé que había en el vientre de Sémele. Zeus metió al bebé Dionisio en su muslo.

Finalmente Prometeo reveló a Zeus que para vencer a los gigantes necesitaba la ayuda de un mortal, así que Zeus empezó a tratar bien a los hombres. Entabló y mantuvo relaciones con mujeres mortales, y con estas engendró héroes o semidioses, mortales con atributos divinos y por tanto superiores al resto de humanos. Zeus tuvo una relación con Alcmena, mujer de Anfitrión el rey de Tebas. Cuando el marido estaba fuera luchando, Zeus se hizo pasar por él regresando a casa. Copuló con Alcmena como nunca nadie lo había hecho. Estuvieron tres días y tres noches, para ellos no hubo día, solo noche. Un par de días después de que Zeus se marchase, volvió el verdadero Anfitrión con ganas de sexo, cosa que extrañó a su mujer. Así, los dos dejaron embarazada a Alcmena. De la fecundación de Zeus nació Heracles (Hércules); y de la de Anfitrión Ificles. Heracles fue el elegido por Zeus para ayudar en la Gigantomaquia. Tras esta Hércules liberó a Prometeo de las cadenas de Hefesto en el Cáucaso.

2. — La religión grecorromana

La religión en Grecia era politeísta, es decir, creían en varios dioses. Los griegos rendían culto a todos los dioses, no se podían olvidar de ninguno por dos simples razones. La primera era que cada dios estaba relacionado con un aspecto de la vida (agricultura, matrimonio, amor, fiesta…), y si olvidabas alguno de estos, estabas olvidando algún aspecto de ti mismo. La segunda era que la relación que tenían con ellos era de temor, si les rendían culto no era para dar gracias, sino para que estos no les castigasen.

Dioses Olímpicos

Los doce dioses del Olimpo recibían culto en los templos. Un templo era una casa de dios, donde había estatuas y pinturas que lo representaban. No eran templos como los que nosotros tenemos en la cabeza (iglesias…), eran templos en los que se oraba desde el exterior. La gente no entraba dentro a rezar, se quedaban fuera orando desde allí.

El culto a estos dioses se complicó bastante con el tiempo. Por ejemplo, en Atenas había varios templos de Atenea. Estaba el principal y grande en la cumbre de la Acrópolis, luego había estatuas, y luego templos más pequeñitos dedicados a cosas más características (victoria en una batalla…). A raíz de estos templos, se les daban sobrenombres. Por ejemplo estaba Atenea Niké (Atenea Victoriosa), Atenea Promakos (Atenea “la que combate en primera línea de batalla”); ambas con su templo en Atenas.

Dioses Ctónicos

Estos eran tres, pero como a Hades no le rendían culto ya que a los griegos tenían mucho respeto a la muerte, solo quedaban Démeter y Perséfone. Ambas estaban relacionadas con la agricultura y la naturaleza, por lo que se veneraban en espacios naturales (bosques, ríos…).

Divinidades secundarias o locales

El primer tipo de divinidad secundaria eran los héroes. Cada polis tenía los suyos y daba culto a los suyos, pero había dos que eran universales: Heracles y Perseo. Les veneraban para ser como ellos, los héroes eran modelos a seguir.

Luego estaban las deidades menores, las ninfas y las musas. Estas primeras recibían distintos nombres según a lo que fueran relacionadas: las Náyades, ninfas de las fuentes y de los ríos; las Nereidas, ninfas del océano; las Dríades, ninfas de los árboles, etc.

ORIGEN DE LA RELIGIÓN

– Indoeuropea. De esta heredaron el gusto por la belleza, la razón, lo racional y la medida de la realidad. Por esto los dioses tenían formas humanas y proporcionales. También cogieron la idea de que todos los dioses estaban relacionados, desarrollando largas y complicadas genealogías.

– Oriental. El concepto que tenían los egipcios y mesopotámicos era que los dioses y todo lo divino era de gran tamaño, exageradamente grandes. Los hombres de esta cultura se consideraban lejanos a los dioses. Eran muy salvajes haciendo sacrificios animales y sobretodo humanos. De estos por tanto, adquirieron la costumbre de hacer sacrificios y la idea de que los dioses eran muy superiores a los hombres.

RELACIÓN ENTRE DIOSES Y HOMBRES

La relación que tenía un griego con los dioses era de temor. Muchas veces se veían chantajeados para agradar a los dioses y así tenerles a su favor. La forma que tenían de satisfacer a los dioses era mediante el sacrificio. Se ven inferiores, muy pequeños respecto a los dioses, porque estos juegan con su destino continuamente. Los dioses se podían aparecer a los hombres, pero estos no podían dirigirse a ellos directamente.

ORGANIZACIÓN DE LA RELIGIÓN

En Grecia no había ninguna institución que organizase la religión. No había nada como la Iglesia Cristiana, o los obispos o el Papa; no había ninguna autoridad religiosa. Como la religión estaba basada en ofrecer sacrificios a los dioses, no se necesitaba tener un líder; pero el jefe político de cada ciudad tenía una autoridad religiosa, pero que no era moral, sino que se limitaba a decidir el calendario y condiciones de los sacrificios.

Los sacerdotes griegos eran laicos, personas normales que no necesitaban preparación ni formación y que sin cobrar y a tiempo parcial se ofrecían a mantener, limpiar y cuidar los templos; y a ayudar en los sacrificios. A veces eran voluntarios y en otras ocasiones, como es el caso de Atenas, eran elegidos por votación.

Existían doncellas que servían en los templos durante su virginidad.

El pueblo griego reconocía y respetaba a Homero y a Hesíodo, los padres de la Mitología. No es que fueran una autoridad, pero se les admiraba y apreciaba.

No había herejías porque no había dogmas, pero existían dos crímenes. Estos eran el Sacrilegio (profanación de cultos o mala realización de sacrificios) y la Blasfemia contra los dioses. La condena a estos crímenes era la pena de muerte con un veneno llamado cicuta. Sócrates por ejemplo fue condenado por decir que hacer sacrificios era una cosa inútil.

ADIVINOS Y ORÁCULOS

Los adivinos eran figuras muy importantes para los griegos ya que les transmitían la voluntad de los dioses. Estos habían sido previamente formados por otro adivino, trabajaban a tiempo completo y eran pagados.

Normalmente trabajaban desde oráculos, templetes circulares en los que se recibían mensajes o se comunicaban con los dioses. Había dos formas de hacerlo. Si la cuestión era de gran prestigio se contrataba una pitonisa. Esta entraba en éxtasis habiendo ingerido drogas. Así, los adivinos interpretaban lo que la pitonisa hacía (normalmente, bailes, movimientos, sonidos y palabras). Aparte de las pitonisas se usaban los augurios de la naturaleza. Observaban el vuelo de las aves, las entrañas de los animales o la posición de las estrellas.

Una cosa importante es que el adivino siempre llevaba razón. Estos comunicaban mensajes ambiguos y abiertos para la libre interpretación del cliente. Por esto, si salía mal, el error era de la malinterpretación del mensaje, no del adivino.

EL CULTO

Como ya hemos visto, el culto para los griegos era respetar a los dioses haciendo sacrificios. Por el contrario de en Roma, estos sacrificios y por tanto también el culto; eran colectivos y públicos ofrecidos en templos o en la misma naturaleza si se trataban de sacrificios a Démeter o Perséfone. En Roma se introdujo el culto personal y privado aunque se seguía practicando también el público y colectivo.

Como el culto era algo exterior, el interior de la persona no importaba: no hacía falta creer verdaderamente en los dioses, con ofrecerles sacrificios bastaba.

LA RECTITUD DE CONCIENCIA

El hombre clásico era educado siguiendo un código de conducta. Este estaba formado principalmente por tres normas. Si las incumplían, las erinias o furias les perseguirían hasta la muerte. Estos tres principios eran:

– No ofender a los débiles. En la sociedad griega los débiles eran los huérfanos, las viudas, los huéspedes, los anfitriones y los mendigos. En la Ilíada encontramos un claro ejemplo de esto, el pecado de Paris: Paris, estando en casa de Menelao mantuvo relaciones sexuales con Helena, la mujer de su anfitrión, por tanto no le respetó.

– No ofender a los muertos. En Grecia, se tenía mucho respeto y miedo a la muerte, por lo que el tema de los muertos era sagrado e intocable. En la misma obra de Homero encontramos un ejemplo para esto, el pecado de Aquiles. Este se dejó llevar por la furia provocada por la muerte de Patroclo a manos de Héctor, se vengó y ya muerto lo arrastró exhibiendo su cadáver por el campo de batalla.

– No romper los juramentos.

LOS SACRIFICIOS

La mayor responsabilidad religiosa en el mundo griego eran los sacrificios. Si no ofrecías sacrificios, hacer el resto de cosas bien no servía para nada.

El origen mitológico, como ya hemos visto en el capítulo anterior, se remonta a la Edad de Hierro de Ovidio, con el primer engaño de Prometeo a Zeus; pero esta costumbre probablemente la cogieron de las culturas vecinas (Mesopotamia, Egipto…).

Cada polis tenía un calendario que especificaba las condiciones del sacrificio (animal, fecha, templo, ayudantes, donante del animal, participantes…).

El sacrificio estaba vinculado al pensamiento “Do Ut Des”, en latín “Te doy para que me des”. Eran ofrendas con el objetivo de conseguir algo a cambio (no ser castigados…). Este pensamiento es contrario al judío-cristiano “Do Quia Dedisti”, “Te doy porque ya me has dado”, en forma de agradecimiento.

3. — La sociedad griega

Los dos modelos de sociedad griega son el espartano y el ateniense. En ambas Polis había tres clases sociales, la de los ciudadanos, los extranjeros y los esclavos. Los ciudadanos eran siempre varones mayores de 18 años y nacidos en la propia ciudad. Eran los únicos que tenían derechos políticos y que podían ocupar cargos administrativos, los que gozaban de privilegios.

Esparta

Los ciudadanos espartanos se llamaban homoioi, que en griego quiere decir “los iguales”. El mito cuenta que una vez Heracles fue recibido en el palacio de un rey que tenía 50 hijas. Heracles dejó embarazadas a todas, de las que nacieron 50 varones tan fuertes como su padre. Los espartanos se consideraban descendientes directos de estos 50 iguales (homoioi).

Los extranjeros eran los periecos, que quiere decir “los que están alrededor”, ya que vivían en los alrededores de la ciudad. No tenían ningún derecho y normalmente trabajaban de artesanos. Para los griegos la artesanía, cualquier trabajo manual estaba mal visto.

Por último estaban los esclavos, los ilotas, en griego “los inferiores”. Eran los deudores o los conquistados. No había esclavos particulares, todos eran propiedad del Estado.

Atenas

Los ciudadanos de Atenas se llamaban politei.

En Atenas los extranjeros eran denominados metecos, que en griego es “los que están entre nosotros”. A diferencia que los espartanos, vivían dentro de la ciudad, entre el resto, y eran respetados, pero aún así seguían sin tener derechos. También solían ser artesanos.

Los esclavos atenienses no eran propiedad del Estado, sino de particulares. La mayoría trabajaban en familias.

4. — Educación espartana: la Agogé

La educación en Esparta se llamaba agogé, “instrucción”. Era una educación basada en la disciplina férrea para conseguir que el ciudadano sirva a Esparta luchando en las falanges. Por tanto eran instruidos para servir en el ejército.

Nacimiento del bebé (0 años)

El recién nacido pasaba por un tribunal de ancianos. Estos decidían si el niño estaba sano o no. Si era fuerte se lo entregaban a la familia con un lote de tierras y de ilotas. Por el contrario si no era sano, o bien lo arrojaban por un acantilado, o bien lo abandonaban en un bosque a merced de las fieras.

Vida en familia (0 a 7 años)

Durante estos 7 años los niños vivían en sus casas con la familia, aunque el padre se pasaba casi todo el tiempo fuera con el ejército. En esta etapa se cuida de que no se establezcan lazos afectivos entre el niño y la madre, por lo que estas no pueden amamantarles (había unas nodrizas que lo hacían) y no les muestran cariño. Se les quitaron todas las comodidades (dormían en el suelo, pasaban frío, hambre, no tenían ropa) y no se les consentían ni caprichos ni enfados. Así se les educaba en la obediencia y en el no protestar; se les entrenaba para que creciesen fuertes, y por último, en estos 7 años los más débiles morían.

Instrucción en la Agelé (7 a 20 años)

Duraba trece años, y en este tiempo se les enseñaban dos principios fundamentales: la obediencia ciega al superior y la confianza en el compañero. Los niños varones son separados de la familia para siempre y van a un campamento militar llamado Agelé. El responsable del campamento era el Paidónomos. Los más pequeños eran entrenados por un Irén de 19 años, y se rapaban el pelo al cero e iban descalzos y desnudos. Cuando los niños eran efebos (a los 16 años más o menos) se consideraban hombres maduros y desarrollados y entonces se dejaban crecer el pelo. En estos 13 años los ilotas que habían recibido en su nacimiento les servían de escuderos. Aprendían un poco a leer y escribir, pero muy básicamente. En cambio si aprendían a cantar en grupo, a entonar los himnos del ejército. Entrenaban muy duramente el manejo de armas, luchando a muerte en los combates; y se ejercitaban mucho físicamente. Las condiciones en la Agelé eran bastante duras (no había ni camas ni mucha comida). Esto de la comida era interesante porque les obligaba a ir a la ciudad a robar. Robar no era una cosa mala, no estaba mal visto, los ciudadanos sabían que los niños salían a robar por las noches; pero eso sí, si te pillaban robando eras castigado, pero no por robar sino por haberte dejado ver.

A lo largo de esta instrucción en la Agelé existían diferentes pruebas. Las dos más importantes eran la Dimastigosis (“azotar duramente”) y la Krypteia (“escondido”):

– La Krypteia consistía en que una vez al año, los jóvenes espartanos salían de noche a matar ilotas. Esto era varias cosas a la vez. Primero era una forma de entrenarse, una especia de bautismo de sangre, una preparación para la futura vida militar. También podía ser una especie de rito de iniciación. Por último, era una forma de aterrar a los ilotas para que no se sublevasen.

– La Dimastigosis en general era una práctica de la antigüedad clásica que consistía en flagelar a una o varias personas en ocasiones llegando a la muerte. La mayoría de las veces era un rito ofrecido a dioses como Artemisa. Dentro de la educación espartana de la Agelé, algunos jóvenes efebos eran encadenados desnudos al sol y otros se armaban con látigos. Era una prueba de resistencia por parte de ambos sujetos. El efebo encadenado tenía que resistir físicamente, y el que tenía el látigo tenía que soportar la imagen de su amigo, al que está flagelando a muerte. Cuando uno de los porta-látigos detenía sus golpes para no desfigurar más al joven, era condenado.

Educación de las niñas

Las espartanas eran educadas de una forma muy similar a los varones, solo que no iban a un campamento militar como la Agelé. Aún así, entrenaban mucho su físico y el manejo de las armas. ¿Por qué querían estar tan fuertes? Los ciudadanos varones pensaban que cuanto más robusta fuese la mujer, más fuerte y mejor nacería el niño. Las mujeres espartanas solían llevar un atuendo bastante ligero normalmente vestían con un peplo, una túnica abierta por los costados para dar mayor movilidad y para que los hombres se fijasen en ellas y pudiesen empezar a elegir.

5. — Educación ateniense: la Paideia

En Atenas el modelo educativo era la Paideia. Esta no se basaba en el entrenamiento físico y militar sino en la educación de los niños en una serie de materias. Se acompañaba al ciudadano ateniense para que este conociese los aspectos de la realidad. Estaba destinada a los politei. Otra cosa que hay que decir es que el responsable de la educación del niño no es el Estado, sino la familia.

Nacimiento del bebé (0 años)

Era el padre el que reconocía al bebé como su hijo o hija, este no era sometido a un tribunal de ancianos como en Esparta. Lo normal es que todos los varones fuesen aceptados, y que en caso de ser niñas sólo reconociesen a la primera. En ambos casos, los hijos no deseados eran abandonados en la calle para que alguien les recogiese. La mayoría de las niñas abandonadas acababan siendo etairas, prostitutas. Estas etairas eran prostitutas de lujo, que no solo proporcionaban placer, sino que eran muy cultas y podían mantener conversaciones con el cliente.

Etapa en el gineceo (0 a 7 años)

En estos primeros siete años los niños y las niñas eran educados por sus madres en el gineceo, una habitación de la casa orientada a estos niños. Aprendían normas básicas de comportamiento, jugaban y a diferencia de en Esparta sí recibían cariño y no eran tratados duramente.

Etapa primaria (7 a 14 años)

Al cumplir los siete años de edad, los niños varones eran enviados por sus familias diariamente a la casa de un grammatistés. El grammatistés era el instructor. Aprendían lo básico, a leer, escribir y a cantar, por lo que estaba pensado para los que sólo querían ser artesanos. En esta primera etapa los niños eran acompañados por un pedagogus, un sirviente que le ayudaba, que tenía que hacer que el niño aprendiese.

Etapa secundaria (14 a 16 años)

El profesor de esta etapa, el grammatiskós tenía más prestigio, por lo que pagar la educación del niño era más caro. Estaba dirigida a chavales de familias más ricas que no querían ser artesanos, que querían tener un trabajo no manual. Aprendían de memoria las obras de Homero (Ilíada y Odisea), aprendían a cantar y a tocar el arpa o el laúd, y les enseñaban Aritmética y Geometría.

Etapa superior (16 a 18 años)

Esta etapa no se recibía en la casa del profesor, sino en escuelas llamadas gimnasium. Se impartían varias asignaturas: Astronomía, aprendían a leer las estrellas para navegar, a conocer los ciclos de la naturaleza y de las cosechas…); Oratoria, saber expresearse en público; Dialéctica, saber argumentar y razonar; Filosofía, donde aprendían a amar la verdad y por último Educación Física, se entrenaban en la palestra. Recibían esta educación aquellos jóvenes que querían formar parte del gobierno y ocupar cargos importantes de la polis.

A los 18 años ya se convertían en ciudadanos plenos.

6. — Grecia, una aglomeración de Polis

En Grecia, como en Mesopotamia surgieron las llamadas ciudades-estado, esto es, ciudades independientes política, social y económicamente pero normalmente con una cultura común.

Al principio en Grecia estas ciudades estaban regidas por un rey con poder absoluto. Con el tiempo surgió un grupo social con más dinero que podían costearse armas (el hoplón) y que empezaron a defender la ciudad voluntariamente: los hoplitas. No eran mercenarios ya que nadie les pagaba, luchaban por amor a su patria. Les importaba tanto su ciudad que poco a poco exigieron participar en la política de esta. Cuando se rompe esa necesidad de un rey se llega al concepto de Polis.

Atenas es la Polis griega que mejor representa la política de toda Grecia, así que a continuación vamos a estudiar cómo pasó de ser una aristocracia a una democracia.

7. — Evolución de la política en Atenas: de Aristocracia a Democracia

LA ARISTOCRACIA

En Atenas al principio había un rey, pero con el tiempo los hoplitas comenzaron a intervenir en la política llegando a eliminar la figura del rey. Este paso se llama aristocracia, que en griego es “el gobierno de los mejores” (aristoi). Este cambio sucedió en el 683 A.C.

Los aristócratas crearon dos instituciones: el arcontado y el areópago:

– Arcontado. Este órgano consta de tres arcontes, tres magistrados que eran reemplazados anualmente. El primero era el Basileus, que se encargaba de los asuntos religiosos; el segundo el Epónimo, encargado de la economía; y por último el Polemarca o Estratega, el jefe militar.

– Areópago. Esta institución era un consejo de nobles que se reunían en la colina de Ares para ayudar a los arcontados.

La aristocracia provocó una gran social. El principal problema de este tipo de gobierno es que sólo unos podían gobernar, por lo que las clases medias y bajas se sintieron marginados y protestaron reivindicando poder. Esta crisis político-social desembocó en una crisis económica.

Se decidió reformar la ley, y en el 624 A.C. Dracón hizo una nueva legislación, las Leyes Draconianas. A través de estas leyes mejoró la situación de los campesinos, pero no lo suficiente. En el 594 A.C. Solón reformó el sistema político, dando paso a la timocracia.

LA TIMOCRACIA

Introducido por Solón en el 594 A.C., “el gobierno de los que poseen” abrió las puertas de la política a las clases medias. Primero hubo una reforma social. Se instauraron cuatro clases de ciudadanos dependiendo de la producción de trigo, la cual se medía en medimnos:

– Pentakosiomedimnoi. Estos eran los ciudadanos que producían más de 500 medimnos.

– Hippeis. Eran aquellos ciudadanos cuya producción era de 300 a 500 medimnos.

– Zeugitas. Estos eran los ciudadanos que producían cerca de 200 a 300 medimnos.

– Thetes. Los thetes eran los más pobres, y su producción rondaba por debajo de 200.

Aparte de la reforma social hizo una reforma de las instituciones políticas:

– Ekklesia. Esta era una asamblea para todos los ciudadanos que se reunía periódicamente, una o dos veces al año. Prácticamente sólo las tres primeras clases sociales participaban, ya que los thetes solamente podían votar, no podían opinar. Votaban sobre asuntos importantes de la ciudad como la elección de los miembros de la bulé.

– Bulé. La Bulé era una comisión permanente de 400 miembros elegidos anualmente por la Ekklesia. Sólo podían ser de las tres primeras clases, una vez más se restringía la participación a los tethes. Se reunían casi diariamente.

– Arcontado. Se componía de diez miembros: un secretario, el Basileus, el Epónimo, el Estratega, y sus ayudantes. Estos magistrados eran elegidos por la Bulé anualmente, y podían ser exclusivamente o pentakosiomedimnoi o hippeis.

El gran problema de este sistema era que los thetes se encontraban al margen de todo, se quedaban sin privilegios aún siendo ciudadanos.

La solución llegó cuando otorgaron todo el poder a una persona que se comprometió a arreglar la situación y a favorecer a las clases bajas. Así comenzó la tiranía.

LA TIRANÍA DE PISÍSTRATO

En el 560 A.C. el pueblo ateniense invistió a Pisítrato con todo el poder. Él estaba comprometido a favorecer a las clases bajas, y durante su gobierno Atenas floreció económica, cultural y socialmente.

Hizo una reforma agraria confiscando tierras a sus enemigos de las clases altas y repartiéndolas a los más desfavorecidos. Impulsó obras importantes como la del primer Partenón, un templo a Zeus y gran parte de la Acrópolis. Gracias a estas obras Atenas se embelleció y se dio trabajo a muchos ciudadanos. Introdujo las fiestas Panateneas, impulsó el culto a Dionisio y ordenó poner por escrito la Ilíada y la Odisea de Homero.

Pisístrato murió en el 527 A.C. y le sucedieron sus dos hijos, Hipías e Hiparco. No siguieron el modelo de su padre de tener en cuenta al pueblo, ejercieron de tiranos que hacían todo a su favor, para su propio beneficio. Hiparco fue asesinado por los tiranicidas Aristogitón y Harmodio por motivos amorosos.

Hipías siguió el gobierno desmesurado y fue derrocado por Clístenes en el 510 A.C., quien tras haber consultado el Oráculo de Delfos contrató un ejército espartano.

LA DEMOCRACIA

Clístenes llevó a cabo una serie de reformas (510-507 A.C.) que desembocaron en la democracia. La democracia (“el gobierno del pueblo”) está basada en la isotema, el principio de igualdad para todos los ciudadanos, esto es, cualquier ciudadano podía ser magistrado y participar en la política y la administración de la Polis. Clístenes eliminó las clases sociales que existían en la timocracia y dividió Atenas en tribus o distritos llamados phylas. Estas correspondían a montaña, costa y llanura.

Clístenes basó la política democrática en las instituciones de Solón:

– Ekklesia. Estaba abierta a todos los ciudadanos (varones mayores de 18 años nacidos en Atenas), y se llegaron a juntar unos 40.000 individuos. Siguió siendo una asamblea que elegía a los ciudadanos que participaban en la Bulé. Se reunían una o dos veces anualmente para las votaciones sobre asuntos generales e importantes. Por ejemplo se introdujo una ley por la cual, si se ponía de acuerdo la mayoría de los ciudadanos, se podía desterrar a un ciudadano no grato para la sociedad: el ostracismo.

– Bulé. Como ya venía sucediendo este grupo de ciudadanos, ahora 500, se reunía para debatir los asuntos diarios de la ciudad. Tenían la responsabilidad de elegir a los arcontes. Estos 500 atenienses eran elegidos cada año, y se inventó una forma muy peculiar de hacerlo. Dividieron los 500 “escaños” en grupos de 50, y cada año salían 10 grupitos de ciudadanos compuestos por gentes de las tres phylas. Así los 500 políticos estaban repartidos homogénea y equitativamente entre las tres tribus, evitando cualquier distinción social. Se decidió que la Bulé necesitaba un equipo directivo, y se creó la Pritanía, aquí definida por el mismísimo Aristóteles:

“El consejo son 500, señalados por la suerte, 50 de cada tribu. Desempeña la pritanía por turno cada una de las tribus, según le toca en suerte, las cuatro primeras cada una treinta seis días, las seis restantes treinta y cinco cada una, pues computan el año por la luna. Los que de éstos son prítanos, primero hacen las comidas en común en la rotonda, recibiendo dinero de la ciudad, después convocan al Consejo y al pueblo; el Consejo todos los días, excepto los que son de vacación, el pueblo cuatro veces en cada período de pritanía. Y éstos anuncian por escrito las cosas que ha de ocuparse el Consejo cada día y dónde tiene que reunirse. También anuncian por escrito el orden de las asambleas, una en primer lugar, la principal, en la que hay que confirmar por votación los magistrados, si les parece que gobiernan bien, y debe tratarse en ella acerca de los víveres y de la defensa del país, y en este día pueden los que lo desean hacer acusaciones de traición, y ha de leerse las cuentas de los bienes confiscados y las herencias vacantes y las hijas herederas, de manera que a nadie le pase desapercibido que algo queda vacante. En la sexta pritanía, además de lo antedicho, conceden votar levantando el brazo sobre el ostracismo, si se resuelve hacer o no, y las acusaciones contra los sicofantas hechas por los atenienses y por los avecindados hasta tres de cada clase, y contra cualquiera que después de hacer una promesa al pueblo no la cumple. Otra se celebra para las suplicaciones, en las cuales el que quiere coloca una suplicación por las cosas que quiere, sean privadas o comunes, y la formula al pueblo. Las otras dos son acerca de las demás cosas, y en ellas las leyes disponen que tres asuntos sean de cosas sagradas, tres para los heraldos y embajadas, tres para cosas profanas, y tratan algunas veces sin votación previa.” (Aristóteles. Constitución de los Atenienses. 43, 2)

– Arcontado. Eran los nueve magistrados tradicionales (Polemarca, Basileus, Epónimo, y sus seis ayudantes) más un secretario.

– Helie o Heliaia. Esta institución se introdujo por primera vez con Clístenes, y es un tribunal popular.

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Tema 2 – Las Primeras civilizaciones

Posted by Ignacio Cabello en 17 marzo, 2010


Después del descubrimiento de la escritura, comenzó la historia. Las primeras civilizaciones surgieron en el creciente fértil, en Egipto y en Mesopotamia. Todas ellas comparrtían unos rasgos comunes, y también pasaron por un mismo proceso para dar con la escritura cuneiforme. Aquí verás como vivían, de que vivían, como surgió la escritura y los rasgos que compartían.

 

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Tema 1 – La Prehistoria

Posted by Ignacio Cabello en 16 marzo, 2010


1.  El Paleolítico

EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN

El ser humano es el resultado de una larga evolución. Hace más de 6.000.000 de años, algunos grupos de primates, iniciaron una serie de transformaciones de sus características físicas que desembocaron  la aparición de la especie humana: la hominización.

Se supone que para aprovechar mejor los recursos naturales, algunos grupos de primates empezaron a utilizar la posición bípeda y a actuar en grupo. Así aumentaron la eficacia al obtener el alimento y al protegerse. Con el tiempo los homínidos fueron cambiando sus características físicas y de comportamiento que les diferenciando de los demás primates.

LA EVOLUCIÓN HUMANA

La posición bípeda tuvo una serie de ventajas:

–      Pudieron otear el horizonte por encima de las altas hierbas de la sabana

–      Pudieron transportar cosas con las manos

–      Al andar sólo sobre los pies se movían más despacio pero a cambio consumían menos energía

–      Al caminar erguidos se exponían menos al sol y aprovechaban más la brisa, así su cuerpo se recalentaba menos y ahorraban agua.

También, esto tuvo unas consecuencias:

–      Al no tener que utilizar las manos para caminar ni para desplazarse pudieron recoger mejor los alimentos.

–      El carroñeo llevó a estos primates a organizarse en bandas para robar presas recién cazadas por los animales carnívoros.

–      Los brazos libres de la función locomotora, se especializaron en funciones propiamente humanas, las muñecas y los dedos de las manos adquirieron mayor movilidad y precisión.

–      Al mantener la cabeza en equilibrio sobre la espalda se facilitó el aumento de la capacidad craneal y gracias a ello el desarrollo del cerebro.

–      Al perder el pelaje, pudo transpirar mejor y así realizar grandes esfuerzos sin acalorarse demasiado.

LA VIDA EN EL PALEOLÍTICO

¿Cómo era el medio natural?      Durante este tiempo hubo etapas de mucho frío, y grandes zonas del planeta se helaban permanentemente

¿De qué vivían?     Los humanos vivían de la caza, la pesca, y la recolección de frutos, huevos, miel…De los animales aprovechaban todo, la piel, la carne, la grasa, la leche…

¿Dónde vivían?      Eran nómadas, se desplazaban buscando comida. Habitaban en cuevas o en cabañas de palos y piedras.

¿Cómo era su sociedad?   Iban en grupos de 20 ó 30 hombres, llamados hordas. A veces se unían varios grupos formando una tribu. En cada grupo había una jerarquía, el guerrero más fuerte, el anciano más sabio y el hechicero o curandero eran los más importantes del grupo.

Las mujeres se ocupaban de recolectar, cuidar a los niños, mantener el fuego, y de curtir. Los hombres se ocupaban de cazar, de elaborar útiles, y de defender a la tribu.

2.  El Neolítico

GRANDES CAMBIOS EN LA VIDA DEL HOMBRE

El Neolítico es el periodo comprendido entre el final del Paleolítico (7000 a.C.) y el inicio de la Edad de los Metales (3500 a.C.). Surgió en una zona de oriente próximo, el Creciente Fértil, donde los hombres comenzaron a producir alimentos, y desde allí se fue expandiendo hasta las llanuras de Europa, de China, y de la India.

El clima cambió después de la última glaciación, se volvió más cálido y húmedo en Europa, Asia y el norte de América; y más seco en el próximo oriente, esto provocó la desaparición de algunas especies animales y de vegetales, la difusión de otras y la emigración de otras.

Los humanos tuvieron que adoptarse y encontrar nuevas formas de alimentación.

La economía, el hombre pasó de ser depredador  a ser productor, al descubrir la agricultura y la ganadería, reponiendo los recursos que consumía.

ORIGEN DE LA AGRICULTURA Y GANADERÍA

El origen de la agricultura fue la observación de los fenómenos de la naturaleza a lo largo de los siglos. El hombre fue aprendiendo que las semillas enterradas daban lugar a nuevas plantas y empezaron a cultivar cereales y legumbres. Así también la observación de los animales de su alrededor permitió al hombre domesticarlos, surgiendo la ganadería.  Todas estas nuevas tareas hicieron necesarias nuevas herramientas especializadas como la hoz, o el molino de grano. También se inventó una nueva técnica, la piedra pulida, que permitió crear  azadas y hachas. Con la necesidad de almacenar, transportar y cocer alimentos dio a lugar a la cerámica.

LA VIDA EN EL NEOLÍTICO

 ¿Cómo era el medio natural?      Se produjo un cambio climático, y subió la temperatura. También aumentó el número de especies vegetales

¿De qué vivían?     Los humanos vivían de la agricultura y la ganadería.

¿Dónde vivían?      Vivían en pueblos estables.

¿Cómo era la sociedad?    En el poblado, las tareas se repartían, algunas personas eran agricultoras, otros ganaderos, cazadores…

¿En qué creían?     Las personas en el Neolítico creían en los espíritus. También rendían culto a los muertos.

3.  La Edad de los Metales.

LA METALURGIA

La metalurgia, surgió en el Creciente Fértil dentro de las primeras sociedades urbanas, en las que se descubrieron los procedimientos y técnicas para extraer y elaborar herramientas de metal.

Se diferencian tres etapas:

1º.    Edad del cobre:

La metalurgia comenzó con el cobre 3500 años a.C. y se usó sobre todo para adornos ya que era poco duro. Las primeras técnicas consistían en trabajar el metal golpeándolo al frío; después se empezó a utilizar la forja, aplicar fuego y calor al martilleo; después llegó la fundición, que consistía en fundir el metal a altas temperaturas y verterlo en un molde de piedra para darle forma.

2º.   Edad del  bronce:

La búsqueda de metales más resistentes llegó al uso del  bronce, que es una aleación entre cobre y estaño.

3º.   Edad del hierro

Hacia el 1000 a.C. se descubrió el hierro y con él la siderurgia. La tecnología del hierro era más complicada.

El metal permitió fabricar gran variedad de útiles, de herramientas más resistentes y utensilios domésticos, pero también armas.

LA VIDA EN LA EDAD DE LOS METALES

 ¿Cómo era el medio natural?      El medio natural era similar al del neolítico.

¿De qué vivían?     Las principales actividades eran la agricultura y la ganadería, ya que con las nuevas herramientas era más fácil y más rápido. También comerciaban.

¿Dónde vivían?      Habitaban poblados rodeados por muralla o empalizada, en lugares elevados por motivos estratégicos.

¿Cómo era la sociedad?    El metal produjo diferencia social y desarrollaron la actividad guerrera.

¿En qué creían?     Adoraban a la naturaleza.

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Al-Andalus y la Historia

Revista de divulgación histórica

(No)where girl

Un vinito, las estrellas y la guitarra de Mark Knopfler

DE REBUS MATRITENSIS - EPISODIO I

Un blog para los que quieran disfrutar de todo lo que Madrid puede ofrecer.